El proyecto 100 millones: Los estadounidenses que no votan

Mar 17, 2020

 

Recientemente se divulgaron los resultados de un estudio integral sobre los ciudadanos estadounidenses con capacidad electoral que deciden no ejercer su derecho de votar en las elecciones presidenciales. La investigación formó parte de un proyecto titulado «100 millones: La historia no contada de los estadounidenses que no votan». La Knight Foundation y la firma consultora especializada Bendixen & Amandi International coordinaron todo el proceso de recogida de datos y su procesamiento.

La primera conclusión del informe es que en los comicios presidenciales del 2016, un 43% de la población estadounidense elegible para votar tomó la decisión de no asistir a las urnas, lo que equivale a una cifra que se aproxima a las 100 millones de personas. Si tenemos en cuenta que en las últimas elecciones la candidata Hillary Clinton recibió 65 millones 853 514 votos y su rival Donald Trump obtuvo 62 millones 984 828, entonces la mayoría de los ciudadanos estadounidense decidió quedarse en sus hogares y no votar por ninguno de los candidatos, lo que constituye una expresión concreta de la falta de legitimidad de la llamada «democracia americana».

Como bien afirma la investigación divulgada: «este segmento de la población no recibe la atención que debería ni en el discurso político nacional ni dentro del círculo de especialistas sobre temas electorales». Por lo tanto, existe un silencio intencional y cómplice acerca de una de las realidades políticas que más ilustra el descrédito del sistema político estadounidense. En ese sentido, este informe que se ha convertido en el primer estudio profundo y riguroso sobre el tema viene a llenar un vacío y revela con múltiples detalles por qué estos ciudadanos deciden no votar, cuáles son sus posiciones políticas y cuál es su perfil sociodemográfico. Sin dudas, una parte de estos 100 millones desempeñarán un rol importante en las próximas elecciones de noviembre del 2020.

El estudio se basó en una muestra representativa a nivel nacional de 12 mil estadounidenses que han sido calificados como los «no votantes crónicos», quienes han mantenido una posición sostenida en el tiempo de no participar en los procesos electorales. Los resultados arrojaron que este numeroso grupo no es monolítico y es tan variado como la propia sociedad estadounidense por lo que se encuentran representados en todas las manifestaciones del espectro político, la estructura socioclasista y los niveles de educación de la población adulta estadounidense.

Entre las conclusiones principales de los sondeos realizados se encuentran las siguientes: la mayoría de los no votantes sienten una desconfianza por el sistema electoral estadounidense y tienen serias dudas sobre el impacto de su voto, lo que se evidencia en que el 38% considera que las elecciones no representan la voluntad del pueblo y lo atribuyen a que el sistema es corrupto. Adicionalmente, en este segmento prevalece la tendencia a considerar que los votos no son contados de manera precisa y que las decisiones de los elegidos no tienen un fuerte impacto en sus vidas. También se determinó que los no votantes no consumen muchas noticias y se sienten desinformados. Consideran que no tienen suficiente información sobre los candidatos y sobre los temas que inciden en las elecciones. Comparado con los estadounidenses que votan de manera sistemática, leen mucho menos y consumen más programas de entretenimiento.

Con relación a los criterios para no ejercer su derecho al sufragio, se combinan varias razones dentro de las que sobresalen: no le gustan los candidatos, no conocen a los candidatos y su agenda, así como consideran que su voto no marcará la diferencia. Aquellos no votantes que refieren su desconfianza en el proceso de elecciones consideran que el voto popular no determina el resultado de los comicios, lo que se expresó durante la elección de Donald Trump.

respecto a las posiciones políticas, el 31% de los encuestados se consideran demócratas, el 26% republicanos y el 28% independientes. Aunque como dato de interés, el 12% planteó que no sabía realmente cuál era su filiación política. Sobre los temas que más le preocupan, las prioridades fueron las siguientes: migratorio (19%), salud (13%), economía/empleo (13%), control de armas (8%), racismo (7%) y cambio climático (5%). Si se tiene en cuenta la posición de este segmento sobre Donald Trump, el 51% tiene una opinión desfavorable y el 40% apoya su gestión de gobierno.

La investigación determinó que los no votantes constituyen un grupo muy diverso desde el punto de vista sociodemográfico. Según los resultados, el 53% son mujeres y el 47% hombres. El 65% son blancos angloamericanos, el 15% hispanos, el 13% afroamericanos y el 4% asiáticos. Con relación al nivel de educación, el 37% refirió que tiene estudios universitarios, lo que comparativamente es mucho menor con relación a los votantes activos que en su mayoría (53%) han declarado contar con este tipo de estudios. Sobre los niveles de ingresos, el 44% reporta estar por debajo de los 50 000 dólares anuales, lo que también marca una diferencia con los que votan habitualmente al ubicarse este indicador en 26%. Por lo tanto, los no votantes constituyen un segmento con menos posibilidades de acceso a la educación y a los ingresos en comparación con los ciudadanos estadounidenses que regularmente concurren a las urnas.

Un aspecto de relevancia es que el grupo más representado dentro de los no votantes teniendo en cuenta las generaciones en las que se divide la sociedad estadounidense son los denominados millenials. Las personas que tienen entre 25 y 39 años constituyen el 40%, lo que se diferencia sustancialmente de los votantes activos que se concentran fundamentalmente en el grupo mayor de 51 años que representa el 51%. En este sentido, son los jóvenes el grupo mayoritario dentro de este bloque que decide no votar, pero lo más relevante es que si se motivan a ejercer su derecho al sufragio podrían, sin lugar a dudas, convertirse en un factor de cambio en las elecciones del 2020 debido a que serían alrededor de 40 millones de votos.

Uno de los principales objetivos del estudio estuvo enfocado en explorar las posiciones de este 43% del electorado estadounidense con relación a las elecciones presidenciales de noviembre próximo. Sobre este aspecto, dentro de los principales resultados se destacan los siguientes elementos: el 57% considera que las elecciones del 2020 son más importantes en comparación con otros eventos políticos similares que han experimentado en sus vidas, el 71% refirió que tiene previsto votar en noviembre y de ellos el 78% dijo que era una decisión firme, así como más del 40% planteó que la motivación para votar está directamente vinculada a sus «sentimientos» con respecto a Donald Trump.

Sobre este último aspecto, el estudio determinó que los no votantes están divididos en su apoyo al mandatario estadounidense. Ante la pregunta si votarían por Trump en las próximas elecciones o por el candidato demócrata, el 30% respondió que votarían por su reelección, el 33% se inclinaría por la opción del Partido Demócrata y un 37% está indeciso. Por lo tanto, la mayoría en este segmento del electorado se encuentra en un proceso complejo de definiciones sobre cuál será el candidato que apoyará finalmente, lo que también se corresponde con el momento en que se encuentra la contienda presidencial en que todavía el rival demócrata de Trump no tiene un rostro definido.

En esencia, los resultados de la investigación sobre este importante y estratégico grupo dentro del electorado estadounidense que históricamente ha sido marginado de las investigaciones sobre esta temática, adquieren una relevancia fundamental en las circunstancias actuales por las peculiaridades de las próximas elecciones presidenciales. La investigación demostró que este segmento tendrá un impacto decisivo en unos comicios que, sin lugar a dudas, marcarán un punto de inflexión en la sociedad estadounidense y en el escenario internacional.

Al parecer, esa mayoría silenciosa de 100 millones de estadounidenses que ha decidido históricamente quedarse en su casa en cada elección presidencial por considerar esencialmente que su voto es irrelevante ante un sistema electoral corrupto por naturaleza, está motivada por primera vez a convertirse en un factor de cambio. Aunque todavía no puede determinarse con certeza a quién beneficiará el voto de los «no votantes crónicos», no hay dudas que será decisivo para determinar si continúa o no Donald Trump cuatro años más en la Casa Blanca.

 

Publicado en: Contexto Latinoamericano