Por Abel González Santamaría
El año que recién comienza muestra un panorama altamente complejo para Estados Unidos, que mantiene un ritmo de deterioro progresivo en su sistema político, económico y social. Cada vez son más frecuentes las protestas para poner fin al racismo sistémico y a la brutalidad policial. El país experimenta una creciente desigualdad en ingresos y riqueza. Se calcula que aproximadamente 40 millones de estadounidenses viven en la pobreza y más de 27 millones carecen de seguro médico.